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¿Cómo sentarse?

Caminamos hasta llegar a nuestro sitio. Por lo general, en los dojos zen tradicionales, cada practicante tiene un lugar determinado. En el se encuentra un zafu (cojín de zazen) y un zafuton (especie de estera o cojín plano). El zafu es un objeto altamente apreciado y respetado en el Zen. No es un cojín vulgar, sino el asiento del Buda.

Zazén

El origen del zafu se remonta al Buda Sakyamuni. Se cuenta que antes de inmovilizarse en zazen, el Buda se fabricó un cojín de hierbas secas, con el fin de poder bascular la pelvis hacia adelante y poder apoyar con fuerza las rodillas en el suelo. De esta manera se consigue una postura estable y equilibrada y una curva lumbar justa. El zafu nunca debe ser golpeado con el pie, ni arrojado, ni maltratado.

 
Cuando llegamos delante del zafu saludamos con las palmas de las manos juntas a la altura del pecho (gassho), manifestando así nuestro respeto hacia el lugar en el que nos convertiremos en Buda y nos situamos delante de nuestro zafu, frente al muro, una vez que hemos bordeado el zafu por la izquierda.
Nos sentamos sobre el zafu tranquilamente, sin precipitación y sin dejarnos caer como un peso muerto. Controlamos el movimiento que nos conduce de la posición erguida a la posición sedente. Nos sentamos justo en el centro del zafu, ni demasiado a la izquierda ni demasiado a la derecha, ni demasiado al borde ni demasiado atrás. Para zazen existen dos posturas posibles: loto y medio loto.
 
Lo esencial de zazen es que las rodillas se apoyen fuertemente en el suelo y las nalgas sobre el zafu. Este triángulo es la base de la postura de zazen, si no es posible adoptar estas posturas en un principio, se debe consultar con un maestro o instructor qué postura adoptar para sentarse en zazen.
 
Una vez que hemos tomado bien esta posición de piernas debemos estirar completamente la columna vertebral, estirar la nuca y recoger la barbilla. Encerramos los dedos pulgares en los puños, colocamos estos sobre las rodillas, vueltos hacia arriba y nos balanceamos de izquierda a derecha, siete u ocho veces. Comenzamos con una oscilación amplia y poco a poco vamos disminuyendo la amplitud, al igual que un péndulo, hasta recuperar la perfecta verticalidad.
 
Texto extraído de la obra “¿Qué es el Zen? Introducción práctica a la meditación Zen”, de Dokushô Villalba. Ediciones Miraguano, ISBN: 978-84-7813-286-4. Todos los derechos reservados.